Cristina Valenzuela Atermantt
Nutricionista
Cristina.valenzuela.a@gmail.com

Lo primero es entender que la salud está  relacionada con  la alimentación y el sistema inmunitario esto lo deberíamos tomar en cuenta  siempre, no solo ahora que nos vemos amenazados por el COVID 19, es lo que aclara la Nutricionista Cristina Valenzuela Atermantt. Lo que realmente puede ayudar a prevenir esas enfermedades es seguir hábitos de vida saludables. Entre esos hábitos se incluye:

 

  1. Seguir una alimentación equilibrada con alta presencia de vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales y proteínas de alto valor biológico. “Tanto la vitamina C, como el resto de las vitaminas, minerales como el zinc, antioxidantes como los polifenoles o los betacarotenos, grasas como los Omega-3 y la fibra (sobre todo de tipo soluble) son elementos básicos en un cóctel de salud”, asegura la especialista.
  2. Reducir o eliminar el exceso de azúcares, grasas saturadas y alimentos ultraprocesados.

 

La experta nos explica que los frutos secos como el maní, nueces y semillas de maravilla y las  almendras, están compuestos mayormente de grasa, seguido por las proteínas y en menor proporción de  hidratos de carbono. Además de tener Vitamina E, que tiene efectos antioxidantes evitando la oxidación temprana de las células y su efecto demostrado en mejorar el sistema inmune y Vitaminas del complejo  B,  indispensables en el metabolismo, el desarrollo y cuidado del sistema nervioso y demás funciones fisiológicas a lo largo de nuestra  vida . Aportan  vitaminas del complejo B, tales como B1, B2, B3 y B6.

 Son muchas las personas que ahora están dejando de cuidar su canasta  de  compra básica  y eso puede invitar a comer a diario de forma poco saludable. “El aburrimiento o la ansiedad que conlleva el aislamiento ( estado de alarma) hacen que algunas personas piquen a todas horas dulces, papas fritas y otras opciones que pueden hacer que nuestra microbiota se resienta y con ella el sistema inmunitario”, comenta.

 

En los últimos días hemos sido testigos del aluvión de compras en los supermercados, las estanterías vacías suelen ser, curiosamente, la de los alimentos ultra procesados y no las de las verduras y las frutas. Dejar a un lado los alimentos poco saludables es ahora más importante que nunca, lo que necesitamos es bajar el total de la ingesta calórica diaria 

 

Según recoge una revisión reciente sobre «Nutrientes e inmunidad» de la Unidad de Soporte Nutricional del Hospital Universitario Vall d'Hebrón en Barcelona, http://www.aulamedica.es/nutricionclinicamedicina/pdf/5034.pdf la nutrición es un componente determinante en el desarrollo y mantenimiento de la respuesta inmune.

El informe señala, por un lado, que las vitaminas hidrosolubles (vitamina B, ácido fólico, B12 y vitamina C) como las vitaminas liposolubles (A, D y E) desempeñan un papel importante para el sistema inmunitario. Las primeras regulan la respuesta inmunitaria del organismo frente a posibles ataques externos, mientras que las liposolubles, también tienen un papel importante pues ayudan a la correcta diferenciación de tejido epitelial o estimulan la producción de células indispensables para el correcto funcionamiento del sistema inmune (leucocitos, anticuerpos... etc.).

 

En cuanto a los minerales, el estudio «Nutrientes e inmunidad» recoge que los «elementos traza» como el hierro, el cobre, el selenio y el zinc tienen un impacto directo en la proliferación de diferentes tipos de anticuerpos y, conjuntamente con las vitaminas liposolubles e hidrosolubles potencian un adecuado desarrollo y mantenimiento del sistema inmune.

 

Los ácidos grasos Omega-3 también son importantes, tanto para fortalecer el sistema inmunitario, como para cuidar la salud cardiovascular, visual y cerebral. «Para cuidar las defensas debemos aumentar, por un lado, la ingesta de frutos secos (especialmente nueces y almendras) para conseguir un aporte diario de 2 gramos de ácido alfa-linolénico y, por otro, la ingesta de pescado azul, de modo que podamos conseguir 200 miligramos de ácido docosahexaenoico (ácido graso poliinsaturado omega-3)», precisa la Dra. Laura I. Arranz. La experta incide además en el hecho de que ahora que quizá nos resulte más difícil consumir a diario pescado fresco, podemos primar el consumo de frutos secos y semillas, que podemos añadir, por ejemplo, al yogur o a las ensaladas.

 

La fibra es otro de los componentes que ayuda al bienestar de las bacterias beneficiosas que residen en el intestino y que juega un papel importante en el sistema inmunitario. «La fibra dietética que es útil para ello proviene de alimentos de origen vegetal como las verduras, las frutas, los cereales integrales, las legumbres, los frutos secos y las semillas», afirma la nutricionista Valenzuela.

Sin lugar  dudas el ser conscientes  que lo que  ingerimos nos ayudara a mantener el sistema inmune en óptimas condiciones  debemos optar por productos saludables .

 

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